viernes, 17 de junio de 2011

Tú mi sol

Despierto con el incesante sonido que produce el despertador, apago la alarma pero en mi mente pienso que la mejor solución para callar ese endemoniado aparato es con un martillo y rio para mis adentros de solo imaginarme la escena. Me levanto de la cama con mucha pesadez “¿Hace cuanto tiempo que no me despierto con la energía recargada?” pienso y la única manera de responder que encuentro es “Todo cambia”, así que dejo mis filosofías baratas y me dirijo al cuarto de baño para mojarme la cara con la esperanza de que con esa acción pueda despertar por completo y para mi suerte así es, la pesadez se ha ido por completo pero el cansancio sigue ahí “No se puede tener todo en la vida” digo al mirarme al espejo. Desayuno algo ligero, un poco de jugo de naranja, fruta recién picada y leche. Algo saludable pues aun en mi estado tan deplorable la vanidad de cuidar mi cuerpo y estar en forma no se ha ido. Y así transcurren algunas horas de la mañana, en una total paz y tranquilidad que pocas veces disfruto y más sin embargo nunca agradezco.
Salgo de mi departamento hacia la facultad y como vieja costumbre miro hacia al cielo, este se encuentra nublado, pues el sol no se aparece por ningún lado y se puede ver que no tiene intenciones de aparecer por un largo tiempo. Sonrió ante esto, pues si algo disfruto mas es que el sol no me bañe con sus hermosos rayos “Es un hermoso día” digo a nadie en particular y me dispongo a partir. Subo a mi auto y manejo tranquilamente por la ciudad hasta llegar a mi destino. Justo bajaba de mi precioso auto cuando mi grupo de amistades me interceptan, me saludan con la cordialidad y cariño que nos caracteriza. Nos quedamos unos cuantos minutos platicando –“Parece ser que llegaste un poco temprano”-dice uno de ellos, a lo que yo solo atino a responder con una mueca que trata de simular una sonrisa.
El tiempo transcurre rápido y de un momento a otro estamos esperando a que den exactamente las 10 para entrar a la clase correspondiente. Mientras esperamos no faltan las bromas y los comentarios o rumores que se dicen por la facultad. De pronto una persona se acerco a nuestro grupo, era una persona que definitivamente yo no conocía y que al principio no le tome importancia pero al parecer mis amistades ya estaban familiarizadas con  su presencia pues le saludaban de manera cariñosa. Se acerco a mí y mi cara tenía ese aspecto de cansancio que no he logrado hacer que me abandone pues vi mi reflejo en sus ojos. Hablaba de cosas de la facultad, de vivencias que habían ocurrido con mis amistades, nada de lo que realmente me interesara y creo lo noto pues cambio completamente el rumbo de la conversación y eso me alegro pues pude ver que era una persona inteligente. Cuando me disponía a cortar esa conversación tan tediosa para mí, sonrió y me fue imposible moverme de mi lugar.
Me hechizo con su sonrisa, podía ver como sus labios se abrían y cerraban mas sin embargo no podía escuchar nada de lo que decía y el tiempo se fue alentando. Si creyera en las cosas cursis diría que me había enamorado de su sonrisa pues no dejaba de verle. Me había quedado en un estado por demás impropio de mí. En mi mente le compuse canciones, le escribí poemas y versos. Por un momento sentí que aquella sonrisa era lo único que me importaba, lo único que quería ver todos los días. Me alegre y el cansancio desapareció “Es un sol” pensé y quise decírselo pero mi valor flaqueo, así que solo pude conformarme con decírselo mentalmente con la esperanza que su mente estuviera abierta para captar mi mensaje en silencio. Acordamos encontrarnos en ese mismo lugar todos los días.
A la mañana siguiente desperté como de costumbre pero había algo diferente, el cansancio ya no estaba, la pesadez se había marchado por completo y sonreía en todo momento. Mi rutina no había cambiado, desayune y me dispuse a partir. Al salir de mi departamento pude notar de nuevo que el cielo se encontraba nublado, que el sol aun estaba renuente a dejarse ver “Es un hermoso día” dije como de costumbre y pensé “No importa que ya no aparezcas viejo amigo, ahora ya tengo a mi sol personalizado. Es gracioso porque en  este día tan nublado yo tendré a mi sol y es solo mío por que solo me ilumina a mi cuando sonríe.”  Y partí hacia mi encuentro con la alegría e ilusión de quien se enamora.
Bathory.

3 comentarios: