domingo, 15 de abril de 2012

Misma escena, mismo tiempo, pero diferente destino...

El viento quemaba mi piel húmeda y recién perfumada con agua tibia y clara, comenzaba mi rutinaria caminata de todos los días para llegar como  siempre  a la estación de autobuses para tomar la pecera con dirección a mi trabajo, figuras hechas con sombras recorrían mi alrededor, murmullos de personas que comenzaban su jornada y una que otra rata brincando de una coladera  a otra, la misma escena, el mismo tiempo, pero diferente destino…
Me encontraba dirigiendo la mirada al suelo de siempre mientras pensaba en  lo absurdo que era ir a trabajar y terminar agotada en un día tan especial, creía firmemente que ese día debí  haber permanecido en casa para consentirme con un buen sueño y  después con una buena compañía,  idealizaba un cumpleaños a su lado, con sorpresas, besos, abrazos y varios te amo. De pronto un suspiro termino con aquel deseo ya que a mi mente regreso  la aburrida realidad de cumplir con las responsabilidades de   una joven soltera e independiente,  a ocho metros de llegar al paradero una escena de tan monótono camino mañanero se tornaba  distinta, logre percibir un carro el cual se freno tan agresivamente que en ese preciso  instante mi corazón se baño en un infinito miedo y  una cruel desesperación,  en seguida escuche venir detrás de  de mi pasos rápidos y fuertes que se apresuraban  al  mismo compas  de mi acelerado paso, de pronto el pánico hizo entumecer mis piernas,  y la parálisis  alcanzo  todo mi cuerpo, me detuve aceptando  e imaginando mi  trágica desgracia,  segundos después  sus brazos recorrían y apretaban mi pecho,  aun me encontraba  envuelta en un abrazo tenso y largo  cuando mi  mirada  logro percibir una patrulla  estacionada,  y con el propósito de sacar el grito más atroz y  angustioso de toda mi vida, respire hondo y deje salir de mi  garganta un  llamado de ayuda,  el sujeto espantado al ver salir a los oficiales  de sus vehículos y  aturdido por mis gritos  siguió  con sus impulsos y tapo con sus manos mi boca  mientras trataba de llevarme hasta su carro,  al girarme para  cumplir su objetivo sentí  una fuerza despiadada que    atravesaba sus entrañas y hacia que su cuerpo se desplomara encima de mi,  aun trataba de recuperarme del ruido tan maldito que provoco el disparo del oficial  cuando  decidida a ver el rostro del maniático   me gire para desprender su cuerpo del mio, al  mismo tiempo que él  caía hacia el lado contrario,  mi  vida se destrozaba  en un instante, en un grito, en un absurdo y vano disparo,  el dolor consumió  mis palabras mientras veía sus ojos cristalinos y  lo escuchaba decirme con una voz entrecortada y perdida: perdóname amor mío, solo quería que este día fuera especial, una sorpresa mal planeada a terminado con nuestro amor, te amo, al escuchar  esas palabras  mi  rostro se llenaba de sangre al juntar sus labios con los míos,    mis  latidos se hacían lentos y  se perdían al mismo tiempo que el moría...   

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